Jueves, 10 de Julio de 2008

Según el autor basada en hechos reales, La amenaza de Andrómeda nos transporta a un pueblo norteamericano dejado de la mano de Dios que, tras el aterrizaje forzoso de un satélite de investigación, queda contaminado y todos sus habitantes menos un anciano y un bebé mueren. Mueren sin sangrar. Mueren al instante o se suicidan pero, incluso aquel que se suicida con un disparo en la cabeza, no sangra.
Un grupo de prestigiosos investigadores es el encargado de investigar el suceso, sellar la zona y, en definitiva, controlar la epidemia. Hasta aquí la historia suena creíble. Y si no fuera por una serie de avances tecnológicos muy poco propios de la época lo sería; no obstante, el autor demuestra unos conocimientos de biología notables -es médico- y, por lo tanto, la novela no se hace del todo inverosímil.
Un lectura interesante que, si bien no representa un orgasmo de entretenimiento, si que puede resultar interesante para aquellos que, de vez en cuando, quieran leer algo medianamente cercano a la ciencia en el género de la -resulta irónico- ciencia ficción.