Cuando trabajas como autónomo, especialmente en este ramo, corres el riesgo de hacerte daño a ti mismo; no me estoy refiriendo a algún tipo de locura transitoria (aunque no lo descarto): me estoy refiriendo al hecho de trabajar más horas de las necesarias, con poca calidad y dejar que los clientes marquen tu horario y, por lo tanto, tu vida. Esto provoca que nunca sepas cuándo vas a trabajar y cuándo puedes tomarte un respiro, no puedas hacer planes y, de hecho, tus clientes no puedan contar contigo a ninguna hora específica. Es un mal sistema y arreglarlo es la base para mejorar tu desempeño como profesional y tu día a día como persona.
Cómo identificar el problema
Si padeces uno o varios de los siguientes síntomas, quiere decir que te falta un horario:
- Te llaman en horarios intempestivos, fuera de la franja habitual de trabajo.
- Te encargan proyectos un viernes y esperan que estén finalizados el lunes.
- Dentro del horario habitual eres incapaz de concentrarte porque has estado trabajando en momentos inadecuados.
- Hace mucho que no disfrutas de un fin de semana o de unas vacaciones.
En qué te afecta carecer de un horario de trabajo
- Falta de concentración, eres incapaz de acostumbrar al cuerpo a un ritmo regular porque no tienes un horario regular.
- Mal humor, te molesta tener que dejar de hacer cosas que te gustan cuando es el momento de hacerlas, por tener que trabajar.
- No puedes hacer planes con la familia o los amigos, nunca sabes cuándo vas a estar disponible para ellos.
- No tienes un “horario de oficina”, por lo que tus clientes te llamarán aleatoriamente durante el día.
- Estás cansado, no duermes lo suficiente y no lo haces a intervalos regulares.
Excusas para no tener un horario de trabajo
- No me puedo permitir decepcionar a mis clientes al negarles resultados inmediatos: tus clientes tampoco trabajan fuera de horario, por lo que no te van a enviar el contenido necesario para que puedas trabajar. Sencillamente trabajas fuera de horario y te quedas sin trabajo en el horario correcto. Si no puedes acabarlo dentro de la franja que has definido, es que sencillamente los plazos no son realistas. Huye de esto.
- Mi cliente lo necesita ya: no, qué va; tu cliente lo quiere ya, pero pocas veces lo necesita realmente. Y te vas a dar cuenta de ello porque si en algún momento le pides algo, un contenido, una respuesta… él no se va a dar tanta prisa como te está pidiendo a ti que te des, por lo que es una cuestión de capricho, no de necesidad. Aprende a diferenciar las ocasiones en que realmente urge, como por ejemplo cuando el cliente has de presentar el proyecto en una fecha definida o cuando está perdiendo dinero cada día que pasa. En estos casos, vas a tener la colaboración total y directa del cliente.
- El trabajo llega cuando llega: sí, y se termina cuando se termina; al final, llegarás a un punto en que siempre tendrás trabajo y no podrás adelantar nada de todas formas. Aprende a regularizar los flujos de trabajo, es la única manera de mantener la cordura.
Conclusión
Tener un horario de trabajo definido es fundamental, porque sin él vas a estar desconcentrado, de mal humor y demasiado estresado. Tampoco podrás estar con tu familia y amigos, que también te necesitan, ya que ellos no podrán contar con tu horario, porque no lo tienes; ni siquiera tus clientes, que en realidad son los que te fuerzan a trabajar a deshoras, van a poder contar con tu horario a la hora de encargarte trabajos o de exigirte resultados, por lo que se convertirá en un círculo vicioso. ¿Alguna idea?
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